Alimentos integrales para niños y adolescentes

19.02.2010 09:58

Aumentar su consumo requiere usarlos en los lugares donde comen con frecuencia, como escuelas o el propio hogar

Un mayor consumo de alimentos integrales ayuda en la prevención de enfermedades crónicas y en la estabilización del peso debido, en parte, al control de la saciedad y del apetito.

El niño pequeño que comienza a comer alimentos sólidos es receptivo a estos, sus sabores, olores y texturas. Es el momento adecuado para ofrecerle desde el principio alimentos integrales; desde el pan (se puede comenzar por el pan de molde) hasta el arroz integral. Si el objetivo es mejorar los hábitos, el cambio hacia lo integral ha de ser progresivo para que se mantenga en el tiempo, ya que el niño está acostumbrado a otros sabores y enseguida notará la diferencia, que puede ser la razón de su rechazo.

Los cambios deben ser sutiles pero constantes para que el niño se acostumbre poco a poco a una alimentación más saludable.

·         En los desayunos. El inicio puede ser la elaboración de repostería y masas caseras con harina integral, como el bizcocho. Otra opción consiste en mezclar, a partes iguales, harina refinada e integral. Esta última servirá para la elaboración de otros productos artesanos, como  galletas o magdalenas. Un desayuno energético mediante arroz integral con leche y canela puede convertirse en el deseado por los más pequeños si les gusta el sabor dulce. En esta primera ingesta del día, el cambio también pasa por sustituir los cereales más azucarados por otros completos, tipo muesli, con granos enteros de arroz hinchado o de avena. Se puede comenzar por mezclar una cucharada de estos nuevos con los cereales de siempre y aumentar de manera gradual la cantidad.

·         Los almuerzos y meriendas. El pan de molde integral o el pan normal integral es una opción acertada para la preparación de los sándwiches o bocadillos de los más pequeños. Según el último análisis comparativo realizado por CONSUMER EROSKI en noviembre de 2009, los panes de molde integrales son más saludables que los blancos. Tienen más del doble de fibra, menos grasa saturada y son menos calóricos.

·         Las comidas y las cenas. Los cereales integrales (arroz, mijo) y sus productos derivados, como las pastas (espaguetis, macarrones o cuscús, entre otros), el pan integral o las masas para pizza pasan a formar parte de la dieta uno a uno y de forma paulatina para que el niño se acostumbre a su sabor y textura, sin que sufra los inconvenientes de un consumo excesivo de fibra. Cualquier receta de pasta o de arroz se puede elaborar con las versiones integrales de estos alimentos, con la salvedad de que les cuesta más tiempo cocerse.

 

MÁS INTEGRAL, MÁS FIBRA

La cantidad en gramos de fibra que necesita consumir un niño a diario se calcula con una fórmula sencilla: a su edad se le suma 5. El incremento de la fibra en la dieta debe hacerse de manera gradual, ya que el exceso puede provocar flatulencia, distensión y dolor abdominal, además de heces blandas e incluso diarrea. La fibra dietética se encuentra en exclusiva en los alimentos de origen vegetal: cereales integrales y derivados (pan, pasta, galletas, bizcochos...), frutas (la fibra abunda en su piel), verduras y hortalizas, legumbres, frutos secos y frutas desecadas. Esta particularidad hace que se puedan considerar alimentos laxantes, cuyo consumo es un remedio seguro para prevenir el estreñimiento.

No es difícil alcanzar los requerimientos diarios de fibra. En el caso de un niño de diez años, los 100 gramos de pan integral que se puede comer a diario entre el bocadillo del almuerzo o la merienda, y los trozos de pan de la comida y de la cena, suponen un aporte de unos siete gramos de fibra, la mitad de la cantidad que necesita en todo el día. Los alimentos integrales, por su riqueza en fibra, redundan en importantes beneficios en el organismo:

  • Ayudan a prevenir el estreñimiento en los niños ya que aumenta el bolo fecal y acelera el movimiento intestinal. Tan importante como aumentar la cantidad de fibra es tomar suficiente agua para evitar que se aglutine en el intestino y forme una masa seca y dura que agrave más el estreñimiento.

  • Sacia más y ayuda al niño a controlar su apetito. Ésta es una importante medida preventiva frente a la obesidad infantil, un problema creciente en este sector de población. Los hidratos de carbono que contienen los alimentos integrales, como el pan, el arroz, la pasta o las legumbres, se absorben de forma lenta, por acción de la fibra. El niño recibe la glucosa -la energía- de forma gradual y este efecto le ayuda a calmar su apetito durante más horas.

  • Ayuda a reducir los niveles de colesterol que, aunque es un trastorno propio de las personas adultas, cada vez son más los niños que lo tienen elevado. Éste se relaciona con el desarrollo de trastornos cardiacos.

  Fuente: www.consumer.es

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