Alimentación y errores para corregir

06.03.2013 05:42

 

Muchas son las estrategias que probamos para conseguir bajar esos kilos de más, pero muchas de las decisiones y formas de llegar al peso ideal fracasan porque solo se mantienen en un corto plazo de tiempo. Entonces qué es lo que hacemos mal? Que es lo que nos lleva a caer de nuevo en ese peso demás? Aparte de estas miles de estrategias y experimentos que probamos en el transcurso de la vida no nos damos cuenta que nos equivocamos en simples decisiones que realizamos ya sin darnos cuenta cada día y lo peor de todo es que vamos adoptando patrones alimentarios equívocos los cuales llegan a ser una costumbre difícil de erradicar.

Te propongo unos consejos para practicarlos a diario lo cual ayudará a mantener el control sobre lo que elegimos para comer y así mismo a saber elegir que comer.

1 . Comidas con exceso de sal aumentan el apetito

Como bien sabemos el solo hecho de abrir una lata o un paquete de papas fritas o nachos o preparar un bowl de palomitas de maíz con exceso de sal hace que las ganas de comer vayan en aumento y no nos saciamos con facilidad. Solo un  30% del consumo de sal total es lo que nosotros agregamos a nuestras comidas, el resto del  70% de sal que consumimos proviene de los alimentos procesados que elegimos a diario. Es por eso la importancia de tener en cuenta evitar alimentos muy salados y en caso de que podamos elegir escoger siempre las opciones bajas en contenido de sal o sin sal o sodio. Recuerden que aumentar excesivamente el sabor de las comidas juega al paladar un doble filo exagerando las cantidades que comemos de cada bocado.

2. El  tipo de grasas que elegimos

Claro está que el aporte de grasa nunca deberá faltar en cada comida diaria solo así podemos garantizar una dieta balanceada. Las comidas con grasa nula tampoco favorecen porque necesitamos nutrir al organismo con las mismas así como de las proteínas y de los hidratos de carbono. En este caso si deseamos mantener un  peso saludable, el aporte de grasa deberá oscilar  entre un 20 a 35% lo cual es el rango de referencia según la edad  de cada uno lo cual deberán ser consumidos a lo largo del día. De la misma manera este porcentaje deberá de incluir grasas de la mejor calidad teniendo en cuenta siempre el etiquetado nutricional de cada alimento el cual deberá garantizar  un aporte pobre en grasas saturadas y grasas trans. Es por eso de suma importancia aprender a analizar el etiquetado nutricional que  es como el prospecto de cada alimento el cual muchas veces es totalmente obviado a la hora de llenar el carrito del supermercado. No es necesario andar calculando calorías y gramos pero si es necesario darnos cuenta que rango es el saludable.

3. Elegir fibra ante lo procesado

Hoy en día los cereales refinados a diferencia de los integrales son alimentos que solo aportan la mitad de vitaminas minerales y fibra. Por lo tanto si elegimos solo de esta variedad perdemos un buen aporte de los mismos. Por otro lado es importante saber que alimentos enriquecidos con fibra no garantizan el enriquecimiento de vitaminas y minerales perdidos en el procesamiento. Así que una vez más mientras más natural el alimento mejor. Optemos por buscar recetas que incluyan a los granos enteros y así poder quitar el máximo provecho no solo de las fibras sino también de las vitaminas y minerales.

4. Elección de productos dietéticos

Cuando vamos a una góndola de productos dietéticos tanto los productos bajos en azucares como los bajos en grasa no tienen la etiqueta “comer sin parar”. Es justo y necesario entender que por ser productos dietéticos no se entiende que pueden  consumirse 3 porciones y no pasa nada , estos productos nada más se aligeran en un porcentaje del total de azucares o grasas por ende no son productos de libre consumo. En este punto también es importante destacar que debemos aprender a tener control con lo que consumimos. Es el exceso de alimentos lo que se traduce en exceso de energía y por ende el peso.

5. Porciones plus

Aprovechar las promociones de combos, o de productos procesados que vienen con doble relleno, o doble sabor, doble cobertura al mismo precio solo nos compra por el bolsillo. El gasto monetario disminuye pero las calorías van en aumento.  Lastimosamente por unos pocos centavos más comemos muchas veces alimentos poco saludables  y es lo que hoy en día se traduce en una obesidad que se alimenta cada vez más de la publicidad que entra por los ojos.  Es hora de educar nuestra forma de satisfacernos en cuanto a la cantidad. Dejemos de lado la cantidad en mala calidad y optemos por la buena calidad en cantidad.

 

 

Lic. Daniela Moreno

Auspician

 

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